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Autodefensa Informática 28: “Censúrame otra vez”

La censura es tan antigua como la comunicación misma. Se encuentran ejemplos de censura en toda la historia de la humanidad; y si en cualquier momento no se encuentran, es porque, simplemente, la historia está escrita por los vencedores.

La palabra “censura” trae a nuestra mente los gráficos “tijeretazos” a películas, periódicos o cualquier otro medio de expresión, y lo asociamos inmediatamente a los regímenes totalitarios muy lejanos. Sin embargo, nadie de se libra de esta práctica. Está claro que en países como China, Rusia, Irán o Turquía están haciendo méritos para convertirse en los estados con mayor capacidad censora: la imposición de usar nombres reales en las redes sociales, la prohibición del uso de herramientas de cifrado o la obligación de instalar una app espía del gobierno son tres buenos ejemplos de ello.

Sin embargo, una vez más, nuestros queridos dirigentes occidentales no quieren quedarse atrás. Un documento filtrado a finales de agosto descubre una serie de negociaciones secretas en la Unión Europea para seguir los pasos de China en lo referente a la censura online. El Reino Unido acaba de aprobar un conjunto de leyes en el mismo sentido, permitiendo que se recolecte masivamente el historial de navegación de sus habitantes. Y en el Estado Español, el cierre o la intervención en páginas web en relación al referéndum catalán, crea un peligroso precedente para todos aquellos movimientos políticos y sociales que quizá deban enfrentarse a unas autoridades que creían “democráticas”, pero que no actúan como tales.

Otra de las consecuencias inmediatas de la falta de privacidad es la autocensura. No hacer, decir o escribir lo que podría ser recriminado social o legalmente, es lo que nos convierte en autómatas humanas, en personas totalmente manipulables y sin un atisbo de libertad.

Edward Snowden afirma que decir “No me importa que me espíen, porque no tengo nada que ocultar” es como decir “No me importa que prohíban la libertad de expresión, porque no tengo nada que decir”. Y cada vez que escuchamos esto, nos entristece ver la cantidad de gente que se podría sentir identificada con ese “no tengo nada que decir”; más que nada, porque implica un nivel de individualismo tóxico para la sociedad en su conjunto. Quizá no tengas nada que decir, pero si no defiendes la pervivencia de ese derecho, estás contribuyendo a la desaparición de la libertad de expresión para todos y todas. Y sí, por si hay dudas, la pérdida de esa libertad también te afecta como individuo.

Eric Fromm, en su ensayo “Sobre la desobediencia”, decía que “La censura eficaz no es aquella que se manifiesta a nivel de la palabra impresa o hablada, sino aquella que incluso impide que los pensamientos se vuelvan conscientes, reprimiendo la sensibilidad peligrosa.” Ese es el proceso que comienza con la ausencia de privacidad, y que va envenenando todos los aspectos de nuestra vida, tanto en un plano público como privado: son la nueva ola de viejos dichos como “No te signifiques”, “En boca cerrada no entran moscas”…

Una vez más, el software libre y el esfuerzo de numerosos colectivos tecnológicos nos brindan herramientas de mucho valor para que nuestra voz se escuche, minimizando el miedo a las represalias de cualquier tipo: el navegador Tor, que cifra nuestra navegación web de tal forma que se anonimiza el origen de la persona que lo está usando, sería una de ellas. Las VPN, o “Redes privadas virtuales”, con herramientas como Bitmask, facilitan también el anonimato.

Creíamos que internet nos daría una mayor cuota de libertad para expresarnos, sin caer en que este medio también es manipulado y censurado. Los países occidentales ya casi ni disfrazan sus leyes tendentes a la recolección masiva de datos, siguiendo el ejemplo de las grandes empresas tecnológicas. La autodefensa digital es nuestra mejor herramienta, porque: ¡sin privacidad, no hay libertad!!

En la m****a de programa de este mes:

  • Editorial: Censura, autocensura y otros menesteres.
  • Nueva cuña: Berreamos nuevo cántico, (¡Advertencia!: no apto para oídos sensibles).
  • Noticias:
  • Patente estúpida del mes: ¿Es que nadie va a pensar el los niños?. Pues si, papá Google, sí, con su “Método de censura”.

  • Software libre: Nuestro compa Gato Viejo, del Rancho Electrónico,  nos ha enviado una entrevista sobre el espionaje gubernamental en México.

  • Sección ocasional: La brigada de censura 2.0 enarbola su bayeta para limpiar tu navegación en Internet. .

  • Teatrillo: Ssshhhh… ¡Silencio, escucha!. Una libre adaptación de un episodio de “Black Mirror” y una paupérrima imitación de “Negra y Criminal”..

  • Música que suena en este programa:  En el “Censúrame Tom Waits Festival”, a beneficio de Radio Almaina, ha actuado de telonero Seffi con “California über alles”, y como cabeza de cartel, Tom Waits con “Temptation”, “God’s away on business”, “Way down in the hole”, “Singapore”, “Bad as me” y “Whistlin’ Past the Graveyard”.

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