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Mar de Fueguitos - «Todavía te preguntan para qué remueves, qué buscas, porque el miedo sigue instalado»

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«A mi abuelo lo llamaron del pueblo y le dijeron que se presentara en el Ayuntamiento. Hasta hoy. No se supó más de él. Por supuesto, no hay níngún registro de dónde estuvo detenido. No se sabe nada. En Baltanás hubo un convento que habilitaron como cárcel y creemos que estuvo allí. Luego hicieron la saca y le fusilaron con otros tantos», cuenta Jesús Román (Otxarkoaga, 1960), nieto de Teodosio Román de la Cruz. Teodosio era natural del pueblo palentino de Antigüedad, cercano a Baltanás, tenía 45 años y trabajaba en el campo cuando en agosto de 1936 se presentó en el ayuntamiento. En 2004, en la ladera que llaman Portillo de Hornillos, se descubrió una fosa común con los restos mortales de 21 personas fusiladas en setiembre de 1936. En 2019, se tomaron muestras de ADN de los restos y este año han sido identificados los restos de cuatro personas. Entre ellas, Teodosio Román de la Cruz.

«El fusilamiento de mi abuelo forma parte del genocidio, porque fue un genocidio lo que hicieron. Intentaron exterminar, según ellos, a las malas hierbas que había. Y, como era el presidente de la Casa del Pueblo, lo mataron. Uno de tantos. Sin más motivos. ¿Razones? Ninguna. No eran más que campesinos que trabajaban. Bueno, jornaleros. Ni siquiera campesinos, porque no tenían tierra. De hecho, uno de los que seguimos buscando todavía era un jornalero que había venido de Galicia. Y le echaron mano también y se lo cargaron. Sin más», explica Jesús Román. Su familia, sus padres, tuvieron que abandonar el pueblo poco después del fusilamiento de su abuelo y se instalaron en Bilbao. Aquí han nacido tanto Jesús como le resto de sus hermanos.

«Todavía te siguen preguntando para qué remueves, qué buscas, porque el miedo sigue instalado. Sin embargo, aquí no hay ni ánimo de revancha ni nada que se le parezca. Simplemente se le quiere dar una sepultura digna a gente que asesinaron sin saber por qué. Por ser quienes eran y por lo que representaban. Pero no porque hubieran hecho nada. ¿Ánimo de revancha? Ninguno», insiste, rotundo, Jesús Román, para quien su labor no acaba después de que los restos de su abuelo Teodosio hayan sido indentificados. «Mientras haya gente en las cunetas, en la medida que pueda, intentaré echar una mano. Donde pueda. Mientras haya alguien enterrado en una cuneta, donde no debiera, si se puede hacer algo, habrá que hacerlo», comenta.

El 15 de setiembre de 2020 el gobierno español presentó el anteproyecto de Ley de Mmeoria Democrática. Nueve meses después esta ley sigue sin tramitarse. «El papel lo soporta todo. Pero una ley, si no la dotas de contenido, sirve de bien poco», reconoce Jesús Román. «Si tenemos que seguir buscando debajo de las cunetas, mientras quede alguno enterrado, habrá que poner dinero y medios para poder hacerlo, para que los arqueólogos puedan trabajar. Y si no se dota de eso, me parece que esta ley, además de llegar más de 80 años tarde, tendrá poco fundamento, servirá de poco».

Fotografía familiar de Teodosio Román de la Cruz

El 18 de mayo de 2021 los restos mortales de Teodosio fueron enterrados en una tumba de su localidad, Antigüedad (Palencia).

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