Historia Social del Jazz Primitivo. Capítulo 6 «Primeras grabaciones de jazz»

Sexta entrega de la serie Historia Social del Jazz Primitivo…, hemos traspasado pues el meridiano de los 10 programas que estamos dedicando al jazz primitivo, incidiendo en sus aspectos sociales. El programa de hoy está dedicado a las primeras grabaciones de jazz, a los sistemas de registro y reproducción del sonido, aún rudimentarios, la invención del fonógrafo y el gramófono, y el funcionamento segregado de la incipiente industria discográfica con sus series de discos racializados.

Como sabéis, el jazz se gesta entre dos siglos, en una época de cambios veloces en las sociedades occidentales y la irrupción de nuevas tecnologías que van a imponer nuevos hábitos de consumo y a determinar el modo de relacionarse la gente con la música. Me refiero en concreto a la invención de la grabación y reproducción discográfica, que va a cambiar radicalmente la forma de escuchar la música.

Hasta entonces la música popular viajaba lentamente en complicados desplazamientos de músicos, juglares que la iban trasmitiendo, y su poso tardaba años hasta influir en otras músicas vernáculas. Ahora, por medio del disco, y poco después la radio (a partir de 1921) puede llegar a cualquier rincón del planeta. Es la primera vez en la historia que acontece algo así.. Este sistema de enlatado de la música posibilita repetidas audiciones, sin que tenga que estar presente el ejecutante. Además, los músicos podían ampliar sus audiencias más allá del público que acudía a sus actuaciones.  Los discos de jazz también sirvieron como escuela de aprendizaje para muchos jóvenes músicos autodidactas.

Los discos posibilitaron la difusión de la música de manera formidable. Prensados en rodajas de cera, goma laca y posteriormente vinilo, soportes capaces de contener un registro musical reproducible hasta la saciedad, los discos van a salir disparados en todas direcciones dando la vuelta al mundo, transportando hasta lugares remotos el sonido que llevan congelado dentro para ser calentado una y otra vez en la parrilla gramofónica por gentes de distintas culturas y latitudes. Qué duda cabe de que el jazz se benefició de la incipiente industria discográfica. Gracias a ellos, en muy poco tiempo, la novedad del jazz logró extenderse hasta poner a bailar a casi todo el planeta, pues fue contagiando a cada música vernácula en cada puerto del Imperio colonial a donde llegaba, permitiendo que músicos de diferentes confines aportaran su propia versión, iniciando los más diversos mestizajes.

Resulta indicativo del racismo de la época que fuera un grupo de chavales blancos, la Original Dixieland Jazz Band, el que grabase en febrero de 1917 (el mismo año y mes de la Revolución rusa que derrocó al zarismo) el primer disco etiquetado como «jass». Paralelamente al suceso que despertó el disco de la ODJB, una banda negra reformada ese año, la Creole jazz Band que pilotaba Joe Oliver, despuntaba en los clubes de Chicago. Es, probablemente, la más importante y la primera banda negra de jazz primitivo en cosechar grandes éxitos con sus primeras grabaciones a comienzos de los años 20, posteriores a las de la ODJB, pero más genuinas.

Desde su inicio la industria del disco estuvo segregada a través de una serie de productos específicos dirigidos a audiencias determinadas por el color de su piel. Reflejo o extensión de una sociedad racista, la incipiente industria discográfica fabricó bajo la etiqueta «race records» discos “raciales” destinados exclusivamente a consumidores catalogados como «de color».  Las compañías establecieron un mercado separado reservando las melodías dulces y sentimentales al público blanco y los blues al negro. Así pues, la segregación musical imponía una música para cada color de oído. El blues podía dar dinero, pero para la industria blanca debía ser segregado racial y moralmente como música hecha por negros y para negros.

Al principio, la grabación fue una actividad secundaria para los músicos, los discos suponían publicidad para una banda, pero eran más bien un subproducto de su actividad profesional, que seguía siendo las actuaciones en público.. No es de extrañar que al principio los intérpretes se encontraran algo cohibidos frente a un equipo de grabación, por muy rústico que este fuera, algo absolutamente novedoso, intentado ejecutar una pieza con corrección; pero enseguida se soltaron intentando transmitir la naturalidad de una interpretación más espontánea, aunque ensayada.

En esta sexta entrega de la Historia Social del Jazz Primitivo dedicada a la incipiente industria discográfica y las primeras grabaciones etiquetadas con la palabra «jass» o «jazz» escucharemos algunas grabaciones históricas de la ODJB, la Creole Jazz Band, Mamie Smith, Aileen Standley y Billy Uke Carpenter, Clarence Williams, Bennie Moten’s Kansas CIty Orchestra, Earl Fuller Novelty Orchestra, Marion Harris, Lucille Hegamin, Ollie Powers Harmony Syncopators, Sam Morgan’s Jazz Band y otras.

Historia Social del Jazz Primitivo. Capítulo 6 «Primeras grabaciones de jazz»

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