HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. Capítulo 11: «De subcultura a cultura nacional. Comercialización, sofisticación y blanqueamiento del jazz original»

HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. En los tiempos de la bañera de ginebra. Capítulo. 11: «De subcultura a cultura nacional. Comercialización, sofisticación y blanqueamiento del jazz original»

Atención porque este es nuestro penúltimo programa. En él veremos cómo la comercialización del jazz fue pareja a su blanqueamiento por parte de la industria del espectáculo.

Durante los años 20 el jazz primitivo va a sufrir dos procesos que tienen que ver con su comercialización y su blanqueamiento: por un lado se vulgariza y por otro se artistiza. La estandarización del jazz se produce cuando es colonizado por la industria del entretenimiento y se multiplican las orquestas que tocan un seudojazz para todos los públicos, la “fábrica de salchichas” del jazz (como la llamó Mezz Mezzrow). A seguir se produce su sofisticación, en manos de distinguidos directores de orquesta que se proponen elevarlo de categoría: lo refinan, lo arreglan y presentan de forma aceptable “sin las rudezas delos primeros tiempos”, como declara Paul Whiteman, un rollizo director de orquesta blanco que se autoproclama Rey del Jazz arrogándose prácticamente la invención de esta música. A partir de ahí, puede decirse que el jazz nunca volverá a ser el mismo.

En su síntesis de la recepción que tuvo el jazz, Marshall Stearns señala, en su canónica Historia del Jazz, que éste contó con su mejor parroquia primero entre los afroamericanos pobres, luego entrem estudiantes blancos y finalmente entre los ricos que empezaron a disfrutar de él como novedad; sostiene —siguiendo al crítico Nat Hentoff— que la intelligentsia intelectual nunca llegó a aceptar el jazz como arte, al menos al principio, mientras que las clases medias solo se decidieron a menearse a su ritmo cuando la ola de su popularidad se había expandido como algo inevitable. «En cierto modo, los éxitos comerciales de las orquestas blancas allanaron el camino para la actuación de los mejores conjuntos negros; pero el papel de los negros resultó mediano. durante los años veinte pocas veces vieron recompensadas sus innovaciones de adelantados del jazz».


Gracias a la popularidad creciente del jazz y un tanto a rebufo del éxito obtenido por los artistas blancos, es cierto, los negros que llevaban algunas décadas desenvolviéndose en diversos espectáculos escénicos de entretenimiento obtuvieron mejoras profesionales. Pero si la propagación del jazz atrajo la atención sobre ellos, esto no quiere decir que se los recordara luego.

Sin duda el jazz era una música netamente norteamericana, sí, nacida en los EEUU, pero fruto de su interculturalismo atrofiado. El problema planteado no es tanto que el jazz pasara de ser una música negra de popularidad marginal a convertirse en una manifestación de masas estadounidense, como que siguiera negándose o infravalorándose el papel que habían jugado los artífices negros en el proceso. ¿Cómo no iba a ser así cuando apenas se les reconocía contribución alguna a la nación, a pesar de haber peleado por ella en los campos de batalla y contribuido a su progreso económico
como mano de obra explotada?

Colonizado por la industria del mainstream, separado de su ámbito original y despojado del vínculo que lo asía a una «experiencia emocional» concreta, la que Dubois, el líder negro de los derechos civiles definía como “la herencia compartida de la esclavitud”, el jazz va a adquirir otro carácter, más retórico y ampuloso. «El éxito de esta apropiación —escribe Leroi Jones, Amiri Baraka, en «Críticade jazz e ideología»— señaló la existencia de una música norteamericana, donde antes había solo música negra». Una imagen que se esgrimió entonces y aún perdura es la del barco de la cultura blanca estadounidense que no tiene ningún problema en dejar subir a bordo a la cultura negra a costa de dejar a los negros en tierra. Esta americanización o adecuación del jazz a la cultura blanca estadounidense transformó una potente expresión racial en un diluido cultural para todos los públicos.

En la recta final de este penúltimo programa nos ocuparnos de la artistización del jazz, eso que vino a llamarse jazz impresionista, y en concreto de una de aquellas experiencias vanguardistas y en los márgenes suficientemente atractiva
como para que de ella escuchemos dos versiones. Se trata de la mítica pieza compuesta y grabada poco antes de morir por el joven prodigio del jazz blanco Bix Beiderbecke: “In a Mist”.

HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. En los tiempos de la bañera de ginebra. Capítulo. 11: «De subcultura a cultura nacional. Comercialización, sofisticación y blanqueamiento del jazz original»

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