HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. Capítulo 12: «Último episodio. Comienza la gran depresión. Fin de la era del jazz»

 

 

HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. Capítulo 12: «Último episodio. Comienza la gran depresión. Fin de la era del jazz»

Atención porque este es nuestro último episodio… y sí, con este programa vamos a despedir la larga serie que hemos dedicado desde hace más de un año a contaros, mes a mes, la Historia del Jazz Primitivo incidiendo en sus aspectos sociales. Este programa de despedida lo vamos a dividir en dos partes: en la primera, asistiremos al final de la Era del jazz coincidiendo con el el Crack de 1929; en la segunda, a modo de despedida, repasaremos cada capítulo emitido hasta hoy, ilustrándolo con un tema emblemático que nos hemos ido guardando en la recámara.

Los pioneros del jazz primitivo, como Clarence Williams, Roll Morton, Joe Oliver y otros sucumbirán al largo periodo de depresión económica iniciado en el otoño de 1929. Su preferencia por los pequeños conjuntos jugó en su contra en un momento en que llamaban la atención las big bands efectistas que, junto a los estilistas más comerciales, lograrán mantenerse a flote. Es también a partir de 1930 cuando el blues al estilo novelty pierde su novedad y entra en declive. La popularidad de las cantantes de blues irá decreciendo al hilo de los acontecimientos sociales:el fin de la Prohibición y la entrada en una era de profunda recesión económica acabaron con las carreras de grandes divas, como Sara Martin o Clara Smith, y muchas otras que se habían hecho acompañar de los mejores músicos de jazz negros de la época: Ed Allen, Clarence Williams, Lovie

Austin, Joe Oliver, Loui Armstrong, Fletcher Henderson, James P. Johnson… El turno le llegó hasta a la mismísima «Emperatriz del Blues», Bessie Smith, que morirá en un accidente automovilístico en 1937.

 

Con la recesión económica la intensidad musical en muchas ciudades baja hasta mínimos: en Nueva Orleans cesan las grabaciones, ya que los estudios dejan de enviar equipos

móviles; el trabajo escasea y muchos músicos emigran a Nueva York, donde se las verán con el veto del sindicato local, que impedía trabajar legalmente a los músicos foráneos, o se apalancan en pequeños antros de Chicago y Kansas City. Algunos músicos de éxito empleados en grandes orquestas siguieron trabajando, aportando una nota de alegría musical al generalizado clima depresivo; otros lograron sobrevivir oscuramente y, en fin, muchos de los que habían estado empleados durante la década en que el jazz se hizo popular se retiraron o se vieron adelantados y arrojados a la cuneta por la moda del swing y las big bands. Igualmente, con el desplome del mercado financiero, el cierre de negocios y la reducción drástica de los empleos, el consumo patinó igualmente cuesta abajo y con él las cifras de producción de discos cayeron en picado.

Antes de iniciar un repaso final por los principales asuntos que hemos ido tratando en cada uno de los programas emitidos hasta ahora, quiero resumiros brevemente cómo se gestó el libro en que nos hemos basado para radiaros esta Ha Social del Jazz Primitivo. A pesar de la ingente bibliografía sobre el jazz existente, cuando empecé a investigar de manera autónoma, caí en la cuenta de que no había ningún libro que recogiera todas las cuestiones sociales del periodo en que se gestó y desarrolló, un periodo que abarca casi 70 años, del fin de la esclavitud a la Gran Depresión; y de que las Historias del jazz clásicas (por ejemplo las de Ted Gioia y Frank Tirro, que siguen reeditándose) se habían quedado en buen parte obsoletas, al carecer de perspectiva de género, raza o clase. Y eso era lo que a mí me interesaba estudiar, cómo una música popular -en este caso el jazz- fue capaz de conectar tan formidablemente con la sociedad de su tiempo y hasta qué punto la influyó (por algo conocemos aquella época como Era del Jazz); y a su vez, cómo la sociedad influye en la música, de qué manera las relaciones de poder (económicas, raciales, de género, clase, etc.) que se establecen en la práctica musical, condicionan la cultura.

La irrupción del jazz no solo supuso una revolución formal en el ámbito de la producción musical y su recepción por medio del disco y la radio, también revolucionó las relaciones sociales, coincidiendo con un cambio de ciclo: ruidoso y trepidante se corresponde con el veloz desarrollo del capitalismo avanzado: industrialismo, urbanización de las ciudades y mecanización de la vida en su conjunto, que sacudirán la quietud del orden estricto anterior. Por un lado supuso un alegre desafío a la moral imperante, contribuyendo a barrer la época victoriana y su férrea ideología, que había regido socialmente el s. XIX; por otro, facilitó el contacto interracial, lo que suponía una seria amenaza para el  anglosajonismo preponderante en Norteamérica.

La era del jazz coincide con la de los grandes movimientos migratorios internos en los EE. UU., cuando millones de afroamericanos abandonaron los campos del Sur, amenazados por la pobreza y los linchamientos, y se dirigieron a las ciudades industriales del Norte en busca de empleo y mejores condiciones de vida. En la segunda parte del último programa repasamos las raíces sociales del jazz primitivo, una manifestación lúdica que surgió como “resistencia elocuente al sufrimiento”; hablamos del Orden social blanco, puritano, supremacista, que en los EEUU sintió amenazado su poder y reaccionó mediante una serie de brotes de pánico moral, señalando enemigos potenciales desestabilizadores de ese orden social dominante, empeñado en hacer prevalecer una sociedad de dos niveles.

La rápida comercialización del jazz y su difusión por medio del disco y la radio lo hizo desembocar pronto en la corriente mayoritaria, mainstream. Junto con los deportes, los viajes y las películas, puede decirse que el jazz inaugura el entretenimiento de masas moderno. Tecnología mediante, las antiguas prácticas comunales se cosifican y el jazz de mediados y finales de los años veinte, carente ya de la lírica popular que lo había nutrido, deviene mero producto repetitivo a consumir. El fin de la era del jazz lo marca el crac bursátil de 1929 y el inicio de la Gran Depresión, con la llegada de las Big Band de swing. Con ellas desaparece la improvisación colectiva. La experimentación ha de replegarse a la trastienda de las jam sessions, más o menos hasta la irrupción innovadora del bebop.

HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. Capítulo 12: «Último episodio. Comienza la gran depresión. Fin de la era del jazz»

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